Sobre la nueva situación en Gaza y la paz imperialista de Trump
Apoyamos lo que significa un alivio en el sufrimiento de la población civil, desde el alto el fuego en la Franja y la entrada de ayuda humanitaria a la entrega de rehenes israelíes. Pero lo que Trump impone en Gaza es una “paz imperialista”, un trágala, un chantaje. Exigimos una paz justa para una Palestina libre
deverdaddigital – 7 octubre, 2025 | Editorial / Análisis
En los últimos días la situación política en torno a Gaza ha cambiado sustancialmente. El presidente norteamericano ha lanzado una «propuesta de paz» de 21 puntos, que Hamás ha aceptado parcialmente, y que supone la liberación de los rehenes, el cese de los bombardeos y la entrada de ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, la detención de la Global Sumud Flotilla ha desencadenado una ola mundial de protestas de fuerte intensidad en múltiples países, siendo especialmente multitudinarias en Italia, España y otros países europeos.
Una doble posición ante una paz imperialista
Ante el “plan de paz” de Trump debemos adoptar una doble posición.
Por un lado, debemos apoyar lo que significa un alivio en el sufrimiento de la población civil, y que venimos exigiendo desde hace dos años:
- Alto el fuego inmediato, entrada de ayuda humanitaria en Gaza
- Liberación de todos los rehenes israelíes, y de miles de prisioneros políticos palestinos
- También que el documento diga explícitamente que la población civil de Gaza no será obligada a marcharse, que Israel no se anexionará la Franja, o que se contempla una eventual autodeterminación en el marco de los Dos Estados, aunque la credibilidad de esto sea más que cuestionable.
Pero por otra parte, denunciamos que la propuesta de Trump NO ES UNA PAZ JUSTA para Gaza. Es una “paz imperialista”, una imposición, un trágala, un chantaje. Se impone sobre la base de una violencia insoportable, de más de 67.000 muertos y dos años de genocidio, de someter a los gazatíes a una hambruna y a una crisis humanitaria extrema.
Quién lo impone -la superpotencia y la administración Trump- no tiene credibilidad alguna. Son los coautores del genocidio, han brindado durante 67 años todo el apoyo a Israel para cometer guerras, imponer un apartheid y expandir sus colonias. Trump ha manifestado su intención de culminar la limpieza étnica de la Franja, y de construir un protectorado norteamericano en el terreno. E Israel ya ha roto varias veces -con el plácet público, o por debajo de la mesa, de los EEUU- otras treguas. Nada garantiza que el verdadero plan de Washington no siga siendo el de la limpieza étnica, y que el gobierno de Netanyahu, usando cualquier excusa no vuelva a lanzarse al genocidio y a expulsión de los palestinos.
Lo más humillante del plan es el gobierno de transición tutelado por el emperador (Trump) y por su virrey británico (Tony Blair), y que exijan no ya el desmantelamiento de Hamás, sino «reformas» en la Autoridad Nacional Palestina. Lo que quieren es una administración colonial donde los palestinos no tienen nada que decidir. Un gobierno a lo «Pepe Botella».
Además, el plan traza un camino difuso, completamente inconcreto, en el lejano futuro, hacia una hipotética autodeterminación y hacia eventual un Estado Palestino. Pero no se habla nada de Cisjordania y de la expansión de las colonias, o de cómo unir Gaza y Cisjordania. Y Netanyahu ya ha planteado que no van a ceder ni un ápice.
Por tanto, hay que redoblar la exigencia, poniendo en primer plano «Por una PAZ JUSTA para una PALESTINA LIBRE». Por una Palestina Libre, Unida (Gaza y Cisjordania), independiente, viable y próspera, que pueda coexistir en condiciones de paz y de seguridad con Israel. Por la reconstrucción integral de Gaza, en la que tienen que decidir sólo los palestinos.
