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Orgullo de clase, Orgullo LGTBI 2026

Redacción web

Orgullo de clase: el orgullo LGTBI es revolucionario

La igualdad LGTBI es revolucionaria. Por ello hablamos de orgullo de clase. El Orgullo LGTBI y la lucha del colectivo  van ligados, intrínsecamente, a la lucha de toda la humanidad por las libertades, y en contra de aquellos que pretenden controlan el deseo y el cuerpo.

Frente a los mensajes de odio, la realidad es que el Orgullo LGTBI se extiende. No hace mucho, las personas LGTBI tenían todavía que salir de su localidad para no ser señaladas, condenadas a un exilio. Ahora, ese mar de colores fluye en muchos pueblos, y este ha sido el año que más se ha visibilizado ese Orgullo rural.

El colectivo ha conquistado enormes victorias. Desde el matrimonio igualitario, pasando por la penalización de las terapias de conversión, o la visibilidad de artistas LGTBI. La Ley Trans ha sido un nuevo paso adelante, que en lo fundamental supone un avance en las libertades y la igualdad.

Orgullo LGTBI 2026: ¿A qué nos enfrentamos?

Estamos ante un mundo muy convulso. Entre lo nuevo, que tiende a crecer y alcanzar otro horizonte, y lo viejo que se resiste a morir. 

Trump, como representante de la clase dominante norteamericana, ha marcado el camino. Reprimir y ampliar el yugo, escondernos de nuevo en el armario, en un momento de explosión y visibilidad de esa diversidad. Exprimir para sacar más plusvalía.

Y con su caballo trumpista en España (VOX), ya anuncian algunas medidas:  derogar los planes de igualdad y LGTBI en las empresas. Pretenden ocultarnos en las escuelas, en el trabajo, además de imponer recortes y degradación en la educación, y una pérdida de derechos laborales.

No dudan en cuestionar las pensiones. Tratando a los pensionistas como privilegiados, ignorando que muchos han sido el sostén de las familias. Y, más en concreto, despreciando a los mayores LGTBI, que es más flagrante. Mayores que han visto reducidas sus oportunidades laborales, o que fueron condenados al ostracismo. Sin ellos, sin su lucha, no tendríamos muchas de las libertades que hoy disfrutamos. 

Olvidan que en Budapest Orbán intentó prohibir el Orgullo. Pero no solo no lo consiguió, sino que su ataque contra las libertades fue una de las razones de su desalojo de la presidencia de Hungría. Frente a ese ataque, en las calles  irrumpió un caudal liberador que ya no podrán domar.

Por eso hablamos de orgullo de clase, porque el Orgullo LGTBI busca liberar a toda la humanidad.

Mundo, demonio y carne

Homenaje a Ángel Lozano

En memoria de un luchador por las libertades y de un revolucionario, impulsor de muchos proyectos fundamentales de UCE, como las Escuelas de Marxismo, o la prensa alternativa de De verdad, Foros21 o Chispas. Con motivo del Orgullo 2026, reproducimos un extracto de su magnífico artículo "Mundo, demonio y carne", publicado en deverdaddigital en 2018.

Estamos contra cualquier tipo de opresión. Estamos contra la represión, contra la marginación, contra la desigualdad. Y por eso queremos liberar toda expresión humana y toda relación social del peso de miles de años de moralidad e instituciones opresivas.

Somos conscientes de que cualquier forma de opresión, sea esta en lo material, lo ideológico o lo social, está siempre ligada a uno u otro tipo de explotación.

Esto vale para cualquier opresión, incluida la opresión sexual. Esa opresión hacia cualquier forma de expresión distinta a la heterosexualidad, o la sexualidad reproductiva. Y existen poderosas razones de esta opresión: mantener el sistema de relaciones basados en la explotación del hombre por el hombre. 

Luchamos por que las leyes reconozcan todos los derechos. Pero lo que queremos de verdad es derribar el muro de la ley no escrita que constriñe de tal forma nuestra carne.  No pararemos hasta acabar con una sociedad, una civilización y una cultura que niega y exige a cada ser humano negarse a sí mismo las ilimitadas identidades que posee.

El mundo: el matriarcado

Las sociedades matrilineales, caracterizadas por ser igualitarias, sin clases y pacíficas, se desarrollaron como la forma de organización social de la humanidad.

Los grandes avances del conocimiento de la naturaleza y los mecanismos de su dominio, aplicaciones técnicas o expresiones artísticas tuvieron, como matriz generadora, dichas sociedades matrilineales. 

Sociedades donde la predominancia de la mujer en la organización social y la libertad sexual de cada uno de sus individuos eran leyes sagradas e inviolables.

El demonio: el monoteismo

Tuvieron que transcurrir siglos para que dos instituciones tan fuertemente arraigadas en la sociedad como son la libertad sexual y el papel social central de la mujer pudieran ser definitivamente desplazadas. 

Durante mucho tiempo, el patriarcado tuvo que coexistir y transigir con numerosas formas de expresión sexual distintas a la heterosexualidad y al margen de la familia monogámica. Hasta que vino en su auxilio el monoteísmo. En las sociedades paganas los distintos dioses eran representaciones de la omnipresente vida instintiva. Estos dioses tenían, como misión, velar por las distintas manifestaciones instintivas, siendo también, la vida sexual.

Con la aparición del monoteismo, la nueva ley se enfrentaba a esas instituciones. Frente a los dioses paganos, representantes de los atributos de la sexualidad en todas sus formas y la capacidad de generar vida y goce, el nuevo dios representaba la fuerza del poder masculino. Una fuerza necesaria para imponer la represión, castración del deseo y ocultar. 

Sobre esta base se han construido los 2.000 últimos años de historia de la humanidad.

La carne: el misterio de la espiga

La ley no escrita de Abraham y de Moisés se alza como un muro infranqueable ante el que se estrellan los deseos más profundos, los anhelos más íntimos. El cuerpo convertido de objeto de deseo en sujeto de culpa. El cuerpo no puede ser libre, porque envuelve a una mercancía demasiado valiosa: la fuerza de trabajo.

El cuerpo no puede ser libre ni disfrutar de una sexualidad libre, porque esa misma libertad y fuerza liberadora chocaría con la concepción del mundo impuesta por la civilización judeo-cristiana. 

Pero ni toda la fuerza del viejo mundo puede impedir la rebeldía constante, la lucha encarnizada, feroz, implacable entre la fuerza del deseo y los tabúes, las leyes y las costumbres que se oponen fieramente a su realización. Y no sólo no puede impedirla, sino que, más allá todavía, en esta batalla el muro de la ley está condenado irremediablemente a sucumbir y ser desbordado por el irresistible poder de la sangre y de la vida. Igual que lo están aquellos que se oponen a que se cumpla la voluntad de la Tierra, que da sus frutos para todos.

Cartel de Unificacion Comunista de España (UCE) dentro de la campaña ORGULLO DE CLASE LGTBI 2026 que pone lo siguiente: el cuerpo no puede ser libre porque contiene una mercancía demasiado valiosa: la fuerza de trabajo.

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