Los días 26 y 27 de noviembre han marcado un punto de inflexión en la lucha en defensa de la
educación pública madrileña. Las seis universidades públicas —Complutense, Autónoma,
Politécnica, Alcalá, Carlos III y Rey Juan Carlos— amanecieron prácticamente vacías. Solo los
piquetes informativos de la plataforma Por la Pública rompían el silencio de unos campus que, de
manera masiva, secundaron la huelga estudiantil, docente y del personal de administración y
servicios.
Desde las Juventudes de Unificación Comunista de España, celebramos y apoyamos con firmeza
estas jornadas de lucha. Fueron un ejemplo contundente de la capacidad del pueblo madrileño para organizarse, unirse y responder a los ataques de un gobierno regional que lleva dos décadas —y especialmente bajo Ayuso— dedicándose a asfixiar, degradar y privatizar la universidad
pública.
20 años de infrafinanciación y regalos a la privada
La plataforma convocante ha denunciado una realidad que la comunidad universitaria lleva sufriendo demasiado tiempo: veinte años de infrafinanciación crónica, recortes sistemáticos,
congelación de plantillas y precarización brutal de las condiciones en facultades, laboratorios,
bibliotecas y servicios esenciales.
Mientras los presupuestos destinados a las universidades públicas se recortan o se estancan, el Gobierno regional mantiene una política obscena de favores hacia la privada:
Conciertos millonarios con centros privados.
Subvenciones directas a colegios elitistas.
Apoyo público a instituciones universitarias dominadas por fondos de inversión.
No es una casualidad. Es un modelo consciente, dirigido a desmantelar la universidad pública para convertir el derecho a la educación en un negocio privado, cada vez más caro, más desigual y más controlado por intereses financieros.
Intervención encubierta y recorte de derechos: la universidad bajo vigilancia
El plan universitario de Ayuso no se limita a recortar y privatizar. Incluye una auténtica
intervención encubierta en la autonomía universitaria y en las libertades civiles:
Multas de hasta 15.000 euros por colocar pancartas “no autorizadas”.
Intento de criminalizar la protesta estudiantil.
Supervisión política de actividades universitarias.
Hostilidad abierta contra sindicatos, asociaciones y colectivos de participación democrática.
Estamos ante un modelo que recuerda, punto por punto, a las políticas de Milei en Argentina o de
Trump en Estados Unidos: autoritarismo, desmantelamiento de lo público y blindaje del negocio
privado.

Un ataque trumpista contra la universidad… y una respuesta popular a su altura
Desde las Juventudes de Unificación Comunista de España afirmamos con rotundidad:
No estamos simplemente ante un ataque más contra la educación pública. Estamos
ante la imposición de un modelo económico y político ultrarreaccionario y, antidemocrático, dirigido a destruir el Estado del Bienestar para convertir derechos básicos en mercancía.
Pero si algo han demostrado las jornadas de lucha del 26 y 27 es que ese proyecto se enfrenta a un
adversario formidable: la unidad y la fuerza de las clases populares madrileñas.
La huelga ha sido un éxito abrumador, no solo por el seguimiento masivo, sino por algo mucho más
importante: la unidad decisiva entre estudiantes, docentes, investigadores y personal de
administración y servicios. Una unidad que hace temblar los cimientos del modelo privatizador y
trumpista de Ayuso.
Nuestra alternativa: una universidad pública fuerte, democrática y al servicio del pueblo
Desde las JUCE defendemos una alternativa clara y firme:
Financiación suficiente y estable para las universidades públicas.
Revirtiendo los recortes sostenidos y permitiendo garantizar la independencia universitaria frente a fondos de inversión.
Favoreciendo que se invierta en la educación pública, pudiendo desarrollarla.
Fin del trasvase de dinero público a centros privados y elitistas.
Refuerzo de plantillas, mejora de condiciones laborales y reducción de la precariedad investigadora.
Reduciendo la precariedad, y potenciando la capacidad investigadora de la universidad. Invirtiendo en el futuro.
Fomentando la independencia universitaria
Garantía absoluta de autonomía universitaria, sin injerencias políticas.
Defensa del derecho a la protesta, a la organización y a la participación democrática.
Frente al autoritarismo y la censura. Promoviendo que la comunidad educativa pueda decidir sobre su propio futuro.
Promoviendo que la universidad esté alejado del interés de grandes fondos y sirva a los intereses populares.