El año 2025 ha sido un año de intensa movilización social. Frente a los discursos interesados que intentan vendernos que la juventud se ha vuelto de derechas, la realidad ha sido muy distinta. La juventud trabajadora y estudiantil ha estado en primera línea de las principales luchas sociales, demostrando que existe una voluntad clara de cambio real, profundo y al servicio de los intereses populares.
Este balance no es solo un ejercicio de memoria, sino una herramienta política para encarar con claridad los retos que se abren en 2026. Porque las luchas del presente son la base de las conquistas del futuro.
Durante este año, la juventud ha encabezado y participado activamente en múltiples frentes de lucha, mostrando una conciencia creciente sobre las causas estructurales de los problemas que atraviesa nuestra sociedad.
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Contra el genocidio en Palestino
La juventud ha sido el motor de las movilizaciones de solidaridad con el pueblo palestino, denunciando tanto el genocidio perpetrado por el Estado de Israel como las acciones terrorista de Hamas. Manifestaciones, encierros, concentraciones, la vuelta ciclista o el apoyo a la flotilla han tenido un marcado protagonismo juvenil, rompiendo el silencio mediático y señalando que tiene que haber una paz justa para Palestina.
El reconocimiento al Estado Palestino y la denuncia del genocidio está en avance. Trump y Netanyahu se ve obligado a una propuesta de paz injusta como respuesta, ante el creciente aislamiento internacional.
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Por una vivienda digna
La vivienda se ha consolidado como una de las principales preocupaciones de la juventud. En 2025 hemos visto movilizaciones masivas contra los alquileres abusivos, los desahucios y la especulación inmobiliaria. La juventud ha señalado con claridad a los fondos buitre y a los grandes propietarios como responsables directos de una situación que condena a generaciones enteras a la precariedad y la dependencia familiar
La lucha por la vivienda digna se extiende y conquista victorias. Se cuela en los Goya, y obligó a diferentes gobiernos a, aunque sean parches tomen medidas. Es una reivindicación con medidas estructurales y a corto plazo, que requiere la más amplia unidad frente a los fondos de inversión.
3
Contra la violencia machista
La juventud ha vuelto a situarse en la vanguardia de la lucha feminista, denunciando la violencia machista en todas sus formas: desde los asesinatos hasta las violencias cotidianas y estructurales. Frente al avance del negacionismo y los discursos reaccionarios, las jóvenes han respondido con organización, movilización y conciencia política
Actualmente vivimos un auténtico #MeToo en el PSOE, las supervivientes del cáncer son quienes están al frente en estas olas en defensa de la sanidad pública. Como podemos ver con AMAMA en Andalucía. Está en el debate político el blindaje del aborto y su cumplimiento de facto. En un momento de ola reaccionaria, hay resistencia y avance.
4
Por una educación pública y de calidad
Las huelgas estudiantiles y las movilizaciones en defensa de la educación pública han contado con una participación masiva de jóvenes que entienden que el deterioro educativo no es casual, sino una estrategia consciente de privatización y mercantilización del conocimiento.
La unidad del profesorado, personal, alumnado y los rectores en Madrid han hecho que el gobierno de Ayuso deba actuar. Si bien es con un crédito, endeudando la universidad madrileña y no implica en mejorar la financiación.
5
Por una sanidad pública y de calidad
Las movilizaciones por la sanidad pública han tomado protagonismo recientemente. Un auténtico parón de la sanidad pública a nivel nacional, así como la movilización constante de la marea blanca.
La juventud se ha sumado en estos. No solo por el personal médico y técnico joven, sino también por la huelga de los estudiantes de las facultades de medicina, sumándose a este amplio movimiento.
La lucha por una sanidad pública y de calidad ha conllevado a una reunión entre diferentes entidades que forman parte de esta marea blanca. Aún pendiente de su resolución, hay una concesión parcial a las reivindicaciones, especialmente en lo relacionado con las guardias.
Aun habiendo mucha tarea, es una gran victoria.
6
Solidaridad en la DANA
Ante la catástrofe provocada por la DANA en Valencia, miles de jóvenes acudieron como voluntarios para ayudar a las personas damnificadas. Esta respuesta solidaria demuestra que la sociedad va por delante, la mayoría de las veces, de los gobiernos
La voluntaria, es una representación de las y los voluntarios. No solo eso, sino que la juventud forma parte de los centros y asociaciones como el Centro de Voluntarios, La Cantina, que buscan No Olvidar la Dana.
Mazón se vio obligado, por el creciente frente de unidad, que incluía a buena parte de votantes del PP valenciano, a dimitir.
7
Contra el cambio climático
Las movilizaciones climáticas han seguido teniendo un fuerte componente juvenil, denunciando un modelo económico incompatible con la vida y señalando la responsabilidad de las grandes muntinacionales en la destrucción del planeta.
Ha sido un año de importantes movilizaciones y acciones de distinto tipo, que ha traido sus avances. Desde el aumento de las zonas marinas protegidas, y la incorporación de 10 nuevas Áreas de Conservación Nacional dentro de la red Natura 2000. Se cierra la macrogranja de Noviercas y se establece frenos a la minería submarina.
8
Contra el racismo y los discursos de odio
Frente a la ofensiva de atacar a uno de los sectores de la sociedad más vulnerables, los trabajadores migrantes, la juventud ha respondido con movilizaciones antirracistas, defendiendo una sociedad diversa, solidaria y sin discriminación.
La movilización social ha arropado a las personas desalojadas en Badalona por Albiol.
La reforma de extranjería tiene muchos clarooscuros, pero la propuesta abre la puerta y reconoce la lucha de la sociedad. A la que se deben. A la par, por la influencia de la lucha antiracista en los diferentes partidos.
9
Blindar las pensiones en la Constitución.
Este año, se ha extendido de forma artificial la insostenibilidad de las pensiones públicas bajo un discurso más mezquino. Tratando a los mayores -el sostén de las familias en momentos que el sistema les abandona- en insolidarios.
La juventud ha participado activamente en la lucha por blindar las pensiones en la Constitución, entendiendo que los derechos sociales son una cuestión intergeneracional. Especialmente de diferentes organizaciones que integran la MERP, de forma pública.
Las pensiones se van a revalorizar con el IPC, y con una fuerte subida de las pensiones más bajas. Se extiende la conciencia de que defender el sistema público de pensiones es defender el estado de bienestar.
Retos de 2026
Si algo nos enseña 2025 es que la lucha da frutos, pero también que los problemas estructurales siguen ahí. El año 2026 plantea retos decisivos que deben abordarse desde la organización y la unidad popular.

Vivienda: el principal factor de empobrecimiento juvenil
El acceso a la vivienda es hoy el mayor obstáculo para la emancipación juvenil. Los precios desorbitados de compra y alquiler no solo impiden independizarse, sino que condenan a amplios sectores de la juventud a destinar la mayor parte de su salario a pagar una vivienda, generando un empobrecimiento estructural.
La alternativa pasa por organizar una gran plataforma por la vivienda que unifique:
- Las reivindicaciones de los inquilinos.
- Las necesidades de quienes quieren acceder a una vivienda en propiedad para vivir, no para especular.
- Los intereses de los pequeños propietarios (hasta tres viviendas) que también sufren las imposiciones del mercado y de los grandes fondos.
Solo desde la unidad y denunciando a los fondos buitres como los principales causantes de este problema se podrá garantizar el derecho a la vivienda.
Precariedad laboral: sin derechos no hay futuro
La juventud sufre de manera especialmente dura la precariedad laboral: contratos temporales, salarios bajos y condiciones indignas. Esta situación se agrava ante propuestas que buscan eliminar la obligatoriedad de la representación sindical en las PYMES, que constituyen más del 80% del tejido productivo.
Negar la representación sindical es negar derechos. Por eso, la juventud trabajadora debe:
- Ligarse activamente al movimiento sindical.
- Recuperar las enseñanzas de quienes lucharon antes.
- Adaptar la organización sindical a las nuevas realidades laborales sin renunciar a la confrontación de clase.
Sin organización en los centros de trabajo, no hay posibilidad de mejora real.

Educación pública: defenderla es defender el futuro
La educación pública se enfrenta a una ofensiva cada vez más agresiva. No se trata solo de decisiones políticas concretas, sino de una estrategia impulsada por fondos de inversión extranjeros que buscan convertir la educación en un negocio.
Es fundamental:
- Señalar a los fondos privados como los verdaderos responsables, más allá de figuras políticas concretas.
- Unir a estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios (PAS).
- Construir una lucha conjunta que defienda la educación como un derecho y no como una mercancía.
Salud mental: romper el estigma y atacar las causas
La salud mental ha adquirido una importancia creciente entre la juventud, y con razón. La precariedad laboral, la imposibilidad de acceder a una vivienda, la incertidumbre constante y la falta de expectativas son factores determinantes.
La alternativa pasa por:
- Seguir visibilizando el problema.
- Abrir espacios de debate en todos los ámbitos sociales.
- Romper con el estigma y dejar de tratar la salud mental como un problema individual.
No es una cuestión de “gestión emocional”, sino de condiciones materiales de vida.

Violencia machista: una lucha que no puede retroceder
En 2026, la lucha contra la violencia machista sigue siendo central. El avance de discursos reaccionarios y negacionistas pretende deslegitimar esta lucha y enfrentar a la clase trabajadora.
La juventud debe:
- Mantener la movilización constante.
- Vincular la lucha feminista con la lucha de clase.
- Combatir la violencia machista como un problema estructural, no aislado.

Cambio climático: o se cambia el sistema o no hay futuro
La crisis climática no es una amenaza futura, es una realidad presente. La juventud lo sabe y por eso debe seguir señalando que no hay solución dentro de un sistema basado en el beneficio privado.
La alternativa pasa por:
- Denunciar a las grandes multinacionales, no somos toda la humanidad los responsables de esta aceleración.
- Apostar por un modelo económico que parta del desarrollo sostenible.
Lucha antirracista: unidad frente a la división
El racismo es una herramienta del sistema para dividir a la clase obrera. En 2026 será clave fortalecer la lucha antirracista, desmontando los discursos de odio y señalando que los verdaderos responsables del empobrecimiento no son las personas migrantes, sino el capital.
El balance de 2025 demuestra que la juventud no está dormida ni resignada. Al contrario, está organizada, consciente y dispuesta a luchar. Los retos de 2026 son enormes, pero también lo es la fuerza colectiva de una juventud que ya ha demostrado de qué lado está.
Solo desde la organización, la unidad y la lucha política podremos construir un futuro digno, al servicio de los intereses populares y no de una minoría privilegiada.